Qué es la nota simple y cuándo pedirla
La nota simple es un extracto de lo que consta en el Registro de la Propiedad sobre un inmueble: quién es el dueño, cómo es la finca y qué cargas tiene. Se pide por internet en la sede del Colegio de Registradores o en cualquier registro, cuesta unos pocos euros y llega en el día.
Refleja la situación del día en que se emite, así que conviene pedirla dos veces: antes de dar la señal y justo antes de firmar la escritura. No vale la que le enseñe la inmobiliaria si tiene semanas.
El titular: que quien vende pueda vender
Lo primero es comprobar que el titular registral es quien le vende. Si el piso está a nombre de un matrimonio en gananciales, tienen que firmar los dos. Si es de varios herederos, todos. Si la herencia no está inscrita, el vendedor tendrá que inscribirla antes, y eso lleva tiempo.
Fíjese también en si alguien tiene solo el usufructo o la nuda propiedad: comprar a quien no tiene el pleno dominio es comprar menos de lo que cree.
La descripción: lo que de verdad se vende
Compare la superficie y la descripción registral con lo que le están enseñando. Si el anuncio habla de trastero o plaza de garaje y en la nota simple no aparecen como anejos ni como fincas aparte, puede que no entren en la venta, o que no se puedan transmitir como cree.
Una diferencia grande de metros, una terraza que no consta o una vivienda que en el Registro figura como local son señales de que algo se hizo sin licencia o sin inscribir. Eso afecta al precio, a la hipoteca y a la reventa.
Las cargas: lo que puede costarle dinero
Es la parte que más importa. Las más habituales:
- Hipoteca: lo normal es que el vendedor la cancele en la notaría con parte del precio. Hay que dejarlo pactado y que el banco esté presente o haya dado el saldo.
- Embargos y anotaciones preventivas: si no se levantan antes de firmar, el piso sigue respondiendo de esa deuda aunque ya sea suyo.
- Afecciones fiscales: notas que dicen que la finca queda afecta durante cinco años al pago de un impuesto. Son muy frecuentes y casi siempre inofensivas, pero conviene saber leerlas.
- Vivienda protegida, servidumbres o condiciones: pueden limitar el precio, el uso o a quién se puede vender.
Si la nota simple dice «sin cargas», mejor. Si dice algo que no entiende, no dé la señal hasta que se lo expliquen.
Si aparece algo, todavía está a tiempo
Una carga no tiene por qué tumbar la compra. Se puede exigir que se cancele en la misma firma, descontarla del precio o poner en las arras que, si no se resuelve, usted recupera la señal. Lo que no conviene es descubrirla después de firmar.
En la primera consulta, que es gratuita, revisamos juntos su nota simple y le digo si hay algo que negociar antes de dar la señal.