Cómo un abogado del comprador puede ayudarte a pagar menos por tu vivienda
¿De verdad un abogado puede hacer bajar el precio?
Muchos compradores piensan que contratar a un abogado es un gasto más en la compra de una vivienda. En la práctica suele ser al revés: un buen asesoramiento desde el principio no solo evita problemas legales, sino que con frecuencia permite pagar menos por el inmueble o conseguir mejores condiciones. Te explico por qué.
Cuando llegas acompañado, la relación cambia por completo
Hay algo que he comprobado una y otra vez: cuando una inmobiliaria ve que el comprador llega acompañado de un profesional, la relación y el planteamiento cambian completamente.
El comprador que va solo suele estar en desventaja. La inmobiliaria trabaja para el vendedor, cobra de él y su objetivo es cerrar la operación al precio más alto posible y cuanto antes. Es habitual que se meta prisa ("hay otra persona interesada"), que se pida una señal antes de tener toda la información o que se reste importancia a los problemas de la vivienda.
Cuando a tu lado hay alguien que conoce el mercado, la ley y los trucos habituales de la negociación, esas tácticas dejan de funcionar. La otra parte sabe que cada dato se va a comprobar, que no vas a firmar nada sin revisarlo y que cualquier defecto se va a poner sobre la mesa. A partir de ese momento ya no se negocia con un comprador con prisa, sino con alguien que sabe lo que hace.
Cada problema que encuentro es un argumento para negociar
Antes de que hagas una oferta o firmes las arras, reviso la vivienda desde el punto de vista legal. Y con frecuencia aparece algo que justifica pedir una rebaja o mejores condiciones:
- Cargas o embargos inscritos en el Registro que hay que cancelar.
- Obras o ampliaciones sin licencia, o una situación urbanística irregular.
- Derramas aprobadas o pendientes en la comunidad de propietarios.
- Deudas de comunidad o de IBI que el vendedor no ha mencionado.
- Inspección técnica del edificio desfavorable u obras previstas.
- Diferencias entre la superficie anunciada, la registral y la catastral.
Cada uno de estos puntos tiene un coste para ti. Bien documentado, deja de ser una sensación y se convierte en un argumento objetivo para bajar el precio, para exigir que el vendedor lo resuelva antes de firmar o para incluir garantías en el contrato.
Negociar con datos y sin prisas
Además de la revisión legal, te ayudo a plantear la oferta con criterio: comparando el precio con el de viviendas similares en la zona, teniendo en cuenta cuánto tiempo lleva el inmueble en venta y valorando qué margen real hay para negociar.
También cuido la forma. Un contrato de arras bien redactado, con plazos realistas y condiciones que te protejan (por ejemplo, que la compra dependa de obtener la hipoteca o de que se cancelen las cargas), reduce el riesgo de perder la señal y te da más fuerza en la negociación. Y, sobre todo, te quita la presión de decidir deprisa: con alguien de tu lado es más fácil mantener la calma y no pagar de más por miedo a perder la vivienda.
Un asesoramiento que se paga solo
En una compraventa, una pequeña rebaja en el precio o una carga que asume el vendedor en lugar de ti puede suponer mucho más de lo que cuesta mi trabajo. Por eso, más que un gasto, contar con un abogado de tu parte es una inversión que con frecuencia se recupera en la propia negociación, y que además te da la tranquilidad de comprar sin sorpresas.
Lo ideal es que me consultes antes de hacer una oferta o de firmar cualquier documento, porque es en ese momento cuando más margen hay para negociar. La primera consulta es gratuita: cuéntame qué vivienda te interesa y vemos juntos cómo plantear la compra.