Mis principios: profesionalidad, honestidad, confianza y trabajo bien hecho
Por qué estos cuatro principios
Comprar o alquilar una vivienda es una de las decisiones más importantes que se toman en la vida, y casi siempre se hace frente a profesionales que trabajan para la otra parte: la inmobiliaria cobra del vendedor y el vendedor quiere el mejor precio posible. Mi trabajo consiste en estar de tu lado, y para eso me rijo por cuatro principios que no negocio: profesionalidad, honestidad, confianza y trabajo bien hecho.
Llevo más de quince años ejerciendo como abogado y he conocido el sector inmobiliario también desde dentro. Esa experiencia me ha enseñado que lo que de verdad protege a un cliente no es solo saber derecho, sino la forma de trabajar.
Profesionalidad
Ser profesional significa conocer a fondo la materia y aplicarla con rigor en cada operación. Antes de que firmes nada reviso la nota simple, las cargas, la situación urbanística, el contrato de arras o de alquiler y cualquier documento que pueda esconder un problema.
También significa responder a tiempo, explicarte las cosas con claridad y sin tecnicismos innecesarios, y tratar tu caso con la misma seriedad tanto si se trata de un estudio en alquiler como de la compra de tu casa definitiva.
Honestidad
Te diré siempre lo que pienso, aunque no sea lo que quieres oír. Si una vivienda tiene un problema serio, lo sabrás antes de comprometerte. Si una operación no te conviene, te lo diré aunque eso suponga que no siga adelante.
Honestidad es también hablar claro de mis honorarios desde el primer día: sabrás cuánto cuesta mi trabajo antes de empezar, sin sorpresas. Y no cobro comisiones de vendedores, promotores ni inmobiliarias: solo trabajo para ti.
Confianza
La confianza no se pide, se gana. Me la gano estando disponible cuando me necesitas, cumpliendo lo que digo y manteniéndote informado de cada paso, desde la primera visita hasta la firma ante notario.
Quien me contrata debe poder dormir tranquilo sabiendo que hay alguien revisando cada detalle y defendiendo sus intereses, no los de la otra parte. Todo lo que me cuentas queda protegido por el secreto profesional.
Trabajo bien hecho
Al final, lo que cuenta es el resultado: que compres o alquiles sin sorpresas, con un contrato que te proteja y al mejor precio posible. No me conformo con "cumplir el expediente". Reviso, compruebo y vuelvo a comprobar, porque un detalle pasado por alto hoy puede costarte mucho dinero mañana.
Si estos principios son los que buscas en quien te acompañe en la compra o el alquiler de tu vivienda, la primera consulta es gratuita. Cuéntame tu caso y te diré con franqueza cómo puedo ayudarte.